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La función de Compliance y su importancia dentro de las instituciones financieras

Fuente: Mauro Adrián Ríos (Argentina)

La función y utilidad de los encargados del cumplimiento de las normas y regulaciones toma vital importancia, ya no solo para mitigar los riesgos de compliance, sino también como una forma de sustento de todo el sistema financiero.

Compliance y el rol del oficial de cumplimiento Se entiende por Compliance (complimiento), en términos generales para cualquier institución, la obligación de cumplir con los requerimientos de las leyes, regulaciones, normas y códigos organizacionales y con los principios de buena gestión y estándares éticos. Para instituciones financieras típicamente los reguladores prestan especial atención sobre áreas como Prevención de lavado de dinero, Financiamiento de actividades terroristas y Evasión impositiva. El rol del Oficial de Cumplimiento es una función independiente que identifica, asesora, aconseja monitorea y reporta el “riesgo de compliance”. Este rol varía según cada país e incluso cada jurisdicción y depende incluso del negocio y estructura de cada empresa. Los reguladores permiten que cada empresa elija el sistema de compliance que mejor se adapte a sus necesidades. Trabaja dentro de las instituciones financieras para asegurar que estas adhieran a las regulaciones y leyes vigentes. Debe estar en contacto permanente con el directorio y con el sector operativo para actuar como un nexo entre ellos y asegurarse que el accionar de todos los miembros cumpla con las políticas y procedimientos elaborados. “El Compliance Officer debe recibir de fuentes internas y externas indicadores de problemas (Ej. denuncias), investigarlas o hacerlas investigar, participar de start up de nuevos negocios o productos, analizar determinados contratos, capacitar activamente a funcionarios de la compañía, averiguar antecedentes de potenciales nuevos empleados, socios de negocios, distribuidores, etc. Tiene que estar alerta a la sanción de nuevas normas nacionales e internacionales que puedan afectar a la compañía donde se desempeñan. Y además tiene una fundamental misión: que los dilemas éticos que existen a diario sean puestos sobre la mesa y se discutan abiertamente.”

En general, los oficiales de cumplimiento son profesionales del rubro de las finanzas, administración de empresas, contadores o abogados especializados en la materia. Deben tener conocimiento sobre las regulaciones y leyes financieras, tales como leyes contra el lavado de dinero, secreto bancario, cuestiones de evasión impositivas, entre otras.

Riesgo de cumplimiento Se entiende por “compliance risk” al riesgo de sanciones legales por incumplimiento de las regulaciones y de pérdidas financieras o pérdidas en la reputación de la institución que puedan surgir como resultado de no cumplir con las leyes vigentes, regulaciones, códigos de conducta y estándares de buena práctica. Esto viene de la mano con el riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo, que implica la posibilidad de pérdida o daño que puede sufrir una compañía por su propensión a ser utilizada directamente o a través de sus operaciones como instrumento para el lavado de activos y/o canalización de recursos hacia la realización de actividades terroristas, o cuando se pretenda el ocultamiento de activos provenientes de dichas actividades. Para una organización, el no considerar el impacto de sus acciones sobre los accionistas, clientes, empleados y el mercado, puede resultar en una importante publicidad negativa, aun sin que se haya incumplido alguna ley.

Desde una visión acotada, puede aparecer como un elemento con un costo de implantación alto (por ejemplo formación específica de los empleados o creación y mantenimiento de un nuevo departamento), pero las consecuencias de no controlar el este tipo de riesgo pueden ser mucho más costosas, con costos que van desde, perdida de operaciones y de reputación hasta penalizaciones financieras y consecuencias legales.

El impacto de políticas de compliance sobre el negocio El hecho de tener regulaciones más estrictas o rígidas, así como el hecho de intentar reducir el compliance risk llevaría a la perdida de potenciales clientes. Son la mayoría de las veces los clientes importantes quienes generan para la institución una mayor exposición al compliance risk. Las operaciones de gran volumen de dinero son las primeras en ser observadas por los entes reguladores, ya que operaciones que manejan bajas cantidades de dinero no justifican el análisis por parte del regulador (tiempo y costo). Resulta ser que además, son los grandes clientes quienes soportan una mayor presión fiscal, por lo que buscan tanto eludir como evadir impuestos.

Vale aclarar que no solo es la cantidad sino también la cantidad de operaciones, si son repetidas en un periodo de tiempo corto, las que levantan sospechas. El management se ve puesto muchas veces en aprietos al momento de tener que aceptar las prohibiciones del departamento de compliance o del oficial de cumplimiento o aumentar el volumen de negocios como se lo propone el sector de los comerciales. No es una decisión fácil de tomar, y más aún en medio de una negociación con los clientes y bajo el ritmo del mercado financiero, pero ha quedado demostrado que atenerse a las políticas de cumplimiento, delineadas y consensuadas por expertos en la materia es una decisión sabia en el mediano y largo plazo y es un accionar sostenible en el tiempo. A su vez, como se menciona anteriormente tener un sector o personas dedicado aumenta los costos que debe incurrir la institución, pero se han dado argumentos más que suficientes que demuestran que los beneficios son mayores para aquellas compañías que tienen una proyección de mediano y largo plazo. Diferencias sobre la importancia y las funciones del oficial de cumplimiento de acuerdo al tamaño y exposición de cada firma. En base a lo expuesto hasta el momento, queda claro que no para todas las organizaciones tiene la misma importancia y cumple los mismos roles el oficial de cumplimiento o el departamento de cumplimiento, ya sea por el tipo de organización (según la actividad que realice) así como por el tamaño y el volumen de sus operaciones. Una institución bancaria queda expuesta a mayor riesgo de compliance que una sociedad de bolsa con pocos clientes o una financiera pequeña. Si bien pueden enfrentar en la misma proporción operaciones que deben ser frenadas por cumplimiento, aquellas instituciones más importantes son las que quedan expuestas a un mayor control de parte de los entes reguladores. El regulador controlando a los “grandes jugadores” logra controlar mayor cantidad de operaciones gastando menos recursos. En empresas de poco personal, es común ver que la función de cumplimiento es realizada por sectores no especializados en el tema y que realizan a su vez otras tareas. Para que se pueda desarrollar de manera óptima la función, las tareas de compliance deben ser  independientes. Por ejemplo, si el encargado de aprobar las operaciones forma parte del sector comercial, el cual su prioridad es aumentar las ventas y el volumen del negocio, no va reparar demasiado en si el nuevo cliente pasa los requisitos de cumplimiento. Es por esto que en grandes empresas el oficial de cumplimiento ocupa dentro de la empresa el puesto con ese nombre y son profesionales especializados y capacitados en la materia. Incluso si le estructura lo permite, se crea un departamento aparte con este fin. Ética & Compliance no resulta una especialización común de ver en PyMEs, pero sí en grandes empresas que trabajan con pequeñas, ya sea que deben realizar investigaciones (due diligence) y solicitar informes (background reports) de las compañías con las que realizan negocios en forma directa e indirecta, de sus directores, accionistas y otras partes relacionadas. También resulta muy común que la compañía grande quede como principal involucrada en temas tales como trabajo infantil, trabajo esclavo o en condiciones inadecuadas por parte de sus proveedores. He de aquí que las técnicas de “conozca su proveedor” y “conozca su cliente” forman parte del universo de compliance. Asimismo es importante chequear en este tipo de organizaciones, incluyendo las que no tienen fines de lucro, si no existen funcionarios públicos involucrados, por ejemplo, en casos de sobornos.

 

LAS REGULACIONES A NIVEL GLOBAL

Los Acuerdos de Basilea Existen diversas regulaciones o normas globales que los países adoptan para las empresas financieras dentro de su territorio, a las cuales deben someterse si quieren formar parte del circuito financiero mundial y no ser vistos con malos ojos. Para los bancos específicamente, los lineamientos más importantes son los elaborados por el Comité de Basilea. El comité de Basilea es un organismo de supervisión bancaria establecido en 1974 por los bancos centrales de diez países. Provee un foro para la cooperación en cuestiones de regulaciones bancarias, y su principal objetivo es mejorar la comprensión y calidad en el tratamiento de temas regulatorios del sistema bancario mundial. Dicho comité formula normas y lineamientos generales con la expectativa de que las autoridades de los países miembros y de otros países tomen medidas para ponerlas en práctica dentro de sus sistemas, ya sea en forma de ley o de otro tipo. No emite regulación vinculante; más bien, funciona como un foro informal en el que se desarrollan las soluciones y las normas de política. Los estados miembro en la actualidad son 27: Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Hong Kong, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, Luxemburgo, México, Holanda, Rusia, Arabia Saudita, Singapur, Sudáfrica, España, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.

El comité elaboró los Acuerdos de Basilea, un conjunto de recomendaciones para la reglamentación en la industria bancaria, los cuales al día de la fecha son tres:

a- Basilea I La adecuación del capital fue el foco principal en las primeras reuniones del comité. El inicio de la crisis de deuda latinoamericana incrementó la preocupación del comité sobre los ratios de capital en los principales bancos internacionales, que se estaban deteriorando en un momento de crecimiento en los riesgos internacionales. A su vez, buscaban eliminar las fuentes de desigualdad competitiva que surgía por Es en pos de estos objetivos, que el primer acuerdo resultó en un requerimiento mínimo de ratio de capital sobre activos (ponderados por riesgo) del orden de 8%, a implementarse a fines del año 1992. Este marco regulatorio terminó aplicándose no solo en los países miembro, sino también prácticamente en casi todo el resto de los países que contaban con bancos internacionales.

b- Basilea II En junio de 1999 el comité elaboró una propuesta para reemplazar el acuerdo vigente con un nuevo patrón de adecuación de capital. Esto derivó en varios años de trabajo que concluyeron en junio de 2004 con la publicación de un reporte llamado “Revised Capital Framework”, conocido como Basilea II. Este marco teórico, que surge como revisión del primer acuerdo, intenta mejorar ciertos aspectos de este, como ser la manera en la que los requerimientos de capital reflejan los riesgos subyacentes, ya que el acuerdo de Basilea I no tenía en cuenta la calidad crediticia y la probabilidad de incumplimiento y se incluye además los riesgos de mercado y operacionales. Se insta además a un proceso de supervisión por parte de los organismos nacionales sobre los niveles de adecuación de capital y a una autoevaluación por parte de las autoridades del banco sobre sus propias necesidades de capital. Por último, este segundo acuerdo apunta a fortalecer la disciplina de mercado y la generalización de las buenas prácticas bancarias, elaborando normas de transparencia y exigiendo la publicación periódica de información acerca de su exposición a los diferentes riesgos y la suficiencia de sus fondos propios.

c- Basilea III La crisis financiera mundial iniciada en 2008 incrementó la necesidad de reformar los acuerdos vigentes. El sector bancario había entrado en la crisis muy apalancado y con niveles de liquidez muy bajos para hacer frente a una crisis. Es así que en 2009 se realizó la primera revisión a Basilea II, y entró en ejecución a partir de diciembre de 2010 con el nombre de Basilea III.

A modo general, las modificaciones incluyeron un Coeficiente de cobertura de liquidez y una mayor exigencia de reservas de capital para hacer frente a eventuales crisis en el futuro. OFAC y FinCen Casi la totalidad de las transacciones internacionales se realizan en moneda estadounidense.

Para que las entidades reguladas puedan realizar transferencias en esta moneda, estos flujos tienen que pasar por bancos intermediarios o corresponsales que sean de los Estados Unidos, y por lo tanto deben adoptar y atenerse a los requisitos de estos. Una de las principales regulaciones para instituciones extranjeras viene dada por la OFAC, que son las siglas en inglés de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento de Tesorería de los Estados Unidos. OFAC. Es la responsable de administrar e implementar sanciones económicas y comerciales en contra de países extranjeros, organizaciones que patrocinan al terrorismo y narcotraficantes internacionales, siguiendo la política exterior de los Estados Unidos y los objetivos de seguridad nacional.

Tiene la facultad de imponer controles sobre transacciones y congelar bienes extranjeros bajo la jurisdicción de los EEUU. Muchas de las sanciones están fundamentadas en las Naciones Unidas y otros mandatos internacionales, que son de alcance multilateral e involucran una cooperación cercana con gobiernos aliados. Las Instituciones Financieras deben monitorear todas las transacciones ejecutadas por ellas o a través de ellas para identificar aquellas que involucren a cualquier entidad o persona sujeta a las regulaciones de la OFAC. En la mayoría de las situaciones, las instituciones deben aceptar depósitos y fondos sujetos a las regulaciones de la OFAC y congelarlos (fondos y cuentas) de forma que los fondos no puedan ser retirados (bloqueo). Hay instancias que requieren que las instituciones rechacen transacciones o fondos en vez de aceptarlos y bloquearlos.  Otro organismo de control es FinCEN, una agencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Su función es proteger el sistema financiero de sus usos ilícitos, combatir el lavado de dinero y promover la seguridad nacional a través de la recopilación, análisis y difusión de datos de inteligencia financiera. Esto lo lleva a cabo mediante la recepción y el mantenimiento de datos de transacciones financieras, difundiéndolos con fines legales y construyendo una red de cooperación global con contrapartes de otros países y organismos internacionales. El marco regulatorio sobre el cual se basa principalmente es conocido como “Bank Secrecy Act”, el primer y más abarcativo estatuto elaborado contra el lavado de dinero y financiación del terrorismo, que obliga a los reguladores entre otras cosas a solicitar a los bancos y otras instituciones financieras a tomar precauciones contra los crímenes financieros, las cuales incluyen la elaboración de un manual de anti money laundering (AML) y el llenado de reportes con información para el regulador. Sanciones de las Naciones Unidas La ONU a través del Consejo de Seguridad dicta normas y sanciones para países o entidades con el fin de controlar el lavado de dinero y la financiación del terrorismo a nivel internacional. El resto de los organismos de regulación de los distintos países debe subordinarse a estas medidas y sus regulaciones no deben contradecir a estas. El empleo de sanciones obligatorias tiene por objeto ejercer presión sobre un Estado o entidad para que cumplan con los objetivos fijados por el Consejo de Seguridad sin necesidad de recurrir al uso de la fuerza. Financial Industry Regulatory Authority (FINRA) Además de los organismos de control por parte de los estados, existen algunos de carácter privado. Uno de estos es el FINRA, una organización independiente y sin fines de lucro, autorizada por el congreso de los Estados Unidos y cuyo objetivo es proteger a los inversores, asegurándose que el mercado de capitales opere de manera transparente.

Esto lo logran elaborando y haciendo cumplir las normas y regulaciones para cada agente y sociedad de bolsa dentro de los Estados Unidos. Todos los corredores deben estar registrados, obtener una licencia, aprobar los exámenes y cumplir con requisitos de educación continua que exige FINRA. Si los agentes registrados no cumplen con las reglas, FINRA toma acciones y estos pueden ser multados, suspendidos o desplazados de la industria. En 2013 por ejemplo, se llevaron a cabo 1.535 acciones disciplinarias contra individuos y empresas, totalizando 65 millones de dólares en multas y 9.5 millones a ser restituidos a inversores perjudicados.

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